EL PREMIO NACIONAL A LA CALIDAD MALCOLM BALDRIGE

El Premio Nacional a la Calidad en Estados Unidos, llamado Malcolm Baldrige, se creó el año 1982 en memoria del secretario de comercio que lo impulsó. La importancia del premio viene dada por el hecho de que los galardones son entregados por el propio presidente. El Malcolm Baldrige es una extraordinaria herramienta que hay que seguir para evaluar la gestión de la calidad total en la empresa, con unos criterios de una profundidad realmente impresionante. Concede una enorme importancia al enfoque, al cliente y a su satisfacción.

El premio trata de promover entre las empresas:

– La preocupación por la calidad como un elemento cada vez más importante para la competitividad.
– El entendimiento de los requerimientos para alcanzar la excelencia en la gestión.
– El intercambio de información sobre estrategias empresariales con éxito y los beneficios
derivados de la implantación de dichas estrategias.
Hay un máximo de seis premios:
– Dos para empresas industriales.
– Dos para empresas de servicios.
– Dos para pequeñas empresas.

Cada criterio del Malcolm Baldrige se basa en unos conceptos y valores fundamentales, que son los siguientes:

Liderazgo: En definitiva, la alta dirección, por medio de su comportamiento ético y cumpliendo su papel de líder, tiene que ser un modelo para los demás niveles de dirección y empleados; un modelo que refuerce los valores de calidad y fomente el liderazgo y la iniciativa en toda la empresa.

Enfoque hacia el cliente: Dado que el cliente será finalmente quien juzgue la calidad y el funcionamiento de la organización, toda la organización deberá tener en cuenta todo aquello que contribuya a dar valor al cliente y lo lleve a estar satisfecho con ésta.

Aprendizaje de la organización y de su personal: La mejora no sólo debe ser conducida por el objetivo de suministrar mejores productos y servicios, sino también por la necesidad de ser más flexibles y eficientes ante los requerimientos de los clientes. Para poder alcanzar estos objetivos, la mejora continua debe abarcar los ciclos de planificación, ejecución y evaluación.

Participación y desarrollo de empleados y asociados: La consecución de los objetivos operacionales y de calidad requiere empleados comprometidos y bien formados.

Agilidad de respuesta y flexibilidad: Para competir con éxito en los duros mercados actuales, es necesario reducir los ciclos de desarrollo de productos y servicios, así con una mayor agilidad ante las demandas de los clientes.

Orientación al futuro: La búsqueda del crecimiento sostenido y del liderazgo en el mercado implican una marcada orientación hacia el futuro y una voluntad para realizar compromisos a largo plazo con los grupos de interés claves (clientes, colaboradores, proveedores, accionistas, estado y comunidad).

Gestión de la innovación: La innovación es cada vez más la clave para mejorar los productos, servicios y procesos de una organización y, al mismo tiempo, para crear valor para los accionistas.

Gestión basada en hechos: La consecución de los objetivos operacionales y de calidad de la empresa requiere una gestión de procesos basada en una información fiable. Las decisiones deben tomarse tras recoger y analizar toda la información relevante.

Responsabilidad pública: Ética en los negocios. Salud pública. Seguridad. Protección medioambiental. Difusión de los valores de calidad.

Orientación a los resultados y a la generación de valor: El éxito de la gestión de la empresa lo determinan los resultados alcanzados.

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